Las fugas de gas natural se detectan por tres señales principales: olor a huevo podrido (por el mercaptano que se añade al gas), un silbido cerca de tuberías o conexiones y llamas amarillas o naranjas en lugar de azules en la cocina o caldera. Si sospechas de una fuga, abre ventanas, cierra la llave de paso, no toques interruptores eléctricos y sal de casa. Llama al 112 o al teléfono de urgencias de tu distribuidora desde el exterior. Si necesitas asesoramiento sobre tu instalación o tarifa de gas, llámanos al 91 330 97 03.
Señales de que hay una fuga de gas natural en casa
El gas natural es incoloro e inodoro por naturaleza. Para que puedas detectar una fuga, las compañías distribuidoras le añaden un químico llamado mercaptano, que le da un olor intenso parecido al de huevos podridos o azufre. Ese olor es tu primera y más fiable alarma.
Pero no siempre basta con el olfato. En espacios muy ventilados, si tienes el olfato reducido o si la fuga es muy pequeña, puede que no lo percibas. Por eso conviene conocer todas las señales:
- Olor a huevo podrido o azufre. La señal más evidente. Si lo notas en cualquier zona de la casa, especialmente cerca de la cocina, la caldera o el calentador, actúa de inmediato.
- Silbido o zumbido. Un sonido tenue y constante cerca de tuberías, conexiones, llaves de paso o aparatos de gas. Lo produce el gas escapando a presión por una junta o soldadura defectuosa.
- Llama amarilla o naranja. La llama de una cocina o caldera de gas debe ser azul. Si es amarillenta, anaranjada o inestable, la combustión no es correcta y puede indicar un escape o una entrada de aire inadecuada.
- Síntomas físicos. Dolor de cabeza, mareos, náuseas o somnolencia que desaparecen al salir al exterior o al ventilar la vivienda. Una exposición prolongada puede provocar intoxicación por monóxido de carbono (CO).
- Consumo inusual en el contador. Si el consumo medio de gas natural en tu vivienda ha subido sin que hayas cambiado de hábitos ni encendido más la calefacción, una fuga podría ser la causa. Revisa el apartado de consumo en tu factura de gas natural y contrasta las últimas para detectar anomalías.
- Vegetación seca sin motivo. En viviendas con jardín, una zona de plantas amarillentas o muertas junto a la acometida del gas puede señalar una fuga en la tubería enterrada.
Cómo comprobar si hay una fuga de gas en tu instalación
Antes de llamar a un técnico, puedes hacer una comprobación rápida y segura. El método más conocido y efectivo es la prueba del agua jabonosa:
- Mezcla agua con unas gotas de jabón o lavavajillas.
- Con una esponja o un pincel, aplica la mezcla sobre las conexiones, juntas, codos y llaves de paso de las tuberías de gas.
- Si se forman burbujas en algún punto, hay un escape en esa zona.
Este método solo sirve para fugas pequeñas y accesibles. Si hueles a gas con intensidad, no te entretengas comprobando: actúa directamente con el protocolo de seguridad.
También puedes hacer una inspección visual de la instalación buscando:
- Mangueras o tubos flexibles deteriorados, agrietados o caducados.
- Conexiones sueltas o mal apretadas.
- Corrosión u óxido en tuberías metálicas.
- Restos de hollín negro alrededor de la caldera o el calentador.
Si tu caldera tiene más de 10-15 años y no ha pasado la inspección obligatoria de caldera recientemente, es buen momento para programarla. Muchas fugas pequeñas se detectan precisamente durante estas revisiones.
Qué hacer si detectas una fuga de gas (paso a paso)
Si tienes indicios claros de que hay una fuga, mantén la calma y sigue este protocolo en orden:
- 1. Ventila inmediatamente. Abre puertas y ventanas de par en par para que el gas se disperse. La ventilación es tu mayor aliada para reducir el riesgo de explosión.
- 2. Cierra la llave de paso del gas. Suele estar cerca del contador (cocina, patio interior o terraza) y normalmente es amarilla o roja. Gírala hasta que quede en posición perpendicular a la tubería.
- 3. No toques interruptores eléctricos. No enciendas ni apagues luces, ni enchufes ni desenchufes nada. Una chispa mínima puede provocar una explosión si hay gas acumulado.
- 4. No enciendas llamas. Ni mechero, ni cerillas, ni cocina. Y no fumes.
- 5. Sal de la vivienda. Lleva contigo a todas las personas y mascotas. Si vives en un bloque, avisa a los vecinos.
- 6. Llama desde el exterior. Nunca uses el teléfono dentro de la vivienda si sospechas de una acumulación de gas. Una vez fuera, llama al 112 (emergencias) o al teléfono de urgencias de tu distribuidora de gas.
Lo que nunca debes hacer ante una fuga de gas
Tan importante como saber qué hacer es tener claro qué evitar. Estas acciones pueden convertir una fuga controlable en un accidente grave:
- No acciones ningún interruptor eléctrico. Ni para encender ni para apagar. Ambas acciones generan una chispa interna en el mecanismo.
- No uses el ascensor. Puede generar chispas eléctricas y además, si hay gas acumulado en el hueco, quedarías atrapado en una zona de riesgo. Baja siempre por las escaleras.
- No llames por teléfono dentro de casa. Los móviles y teléfonos fijos pueden generar pequeñas descargas. Sal primero y llama desde la calle.
- No intentes reparar la fuga tú mismo. Manipular tuberías, conexiones o válvulas sin conocimiento técnico puede empeorar el escape y ponerte en peligro.
- No cierres la vivienda herméticamente. Puede parecer lógico «contener» el gas, pero es justo lo contrario: un espacio cerrado con gas acumulado es una bomba. Ventila siempre.
Dónde se producen las fugas con más frecuencia
Conocer los puntos débiles de una instalación de gas te ayuda a revisar tu vivienda de forma preventiva. Las fugas se concentran en estas zonas:
- Juntas y codos de las tuberías. Las uniones entre tramos de tubería son las zonas más propensas al desgaste. Con el tiempo, el sellado se deteriora y permite pequeños escapes.
- Tubos flexibles y mangueras. Conectan los aparatos (cocina, caldera, calentador) a la instalación fija. Tienen fecha de caducidad impresa y deben sustituirse antes de que expire. Las mangueras de caucho duran unos 4-5 años; las metálicas, hasta 8.
- Llaves de paso. Si llevan años sin accionarse, pueden agarrotarse o perder estanqueidad en el eje.
- Caldera y calentador. El circuito de gas interno de una caldera antigua o sin mantenimiento periódico de la caldera de gas puede desarrollar microfugas difíciles de percibir a simple vista. Si notas que tu factura ha subido, calcular el consumo real de tu caldera de gas te ayudará a descartar si el problema es de rendimiento o de escape.
- Acometida y tuberías enterradas. En viviendas unifamiliares, las tuberías que van del contador a la vivienda pueden sufrir corrosión o daños por movimiento del terreno.
Cómo prevenir fugas de gas en tu vivienda
La mejor fuga es la que no llega a producirse. Estas medidas reducen el riesgo de forma significativa:
- Pasa la inspección periódica obligatoria. La instalación de gas debe revisarse cada 5 años por un técnico habilitado. La caldera, cada 2 años. Es obligatorio por ley y, si no lo cumples, la distribuidora puede cortar el suministro.
- Sustituye los tubos flexibles antes de que caduquen. Revisa la fecha impresa en la manguera. Si está vencida o el material muestra grietas, cámbiala de inmediato.
- Cierra la llave de paso cuando salgas de viaje. Si la vivienda va a estar desocupada varios días, no tiene sentido dejar el gas abierto. Es la medida preventiva más sencilla.
- Instala un detector de gas doméstico. Cuestan entre 20 y 50 € y emiten una alarma sonora cuando detectan concentración de metano en el ambiente. Especialmente recomendable si hay personas mayores en el hogar.
- No tapes ni ocultes las tuberías de gas. Deben ser accesibles para inspección y ventilación. Empotrarlas o cubrirlas con muebles dificulta detectar un escape a tiempo.
- Vigila tu factura. Un incremento de consumo sin cambio de hábitos puede ser la primera pista de una fuga lenta. Comprueba que tu peaje de acceso de gas natural es el que te corresponde y compara el consumo entre periodos.
¿Tu factura de gas ha subido sin motivo aparente?
Un aumento inexplicable del consumo puede tener varias causas: desde una tarifa mal ajustada hasta un sobreconsumo de la caldera o incluso una fuga sin detectar. Revisamos tu factura, comprobamos que tu tarifa sea la más adecuada y te orientamos sobre la mejor opción para ahorrar en tu factura de gas natural.
Preguntas frecuentes sobre fugas de gas natural
No necesariamente. El olor a gas puede deberse a una combustión incompleta en la caldera o el calentador (especialmente si son antiguos), a un piloto apagado, a un quemador de cocina que se ha quedado abierto sin llama o incluso a una mala evacuación de gases. No todas estas situaciones implican una rotura o un escape en la instalación, pero todas requieren atención. Ante la duda, ventila y llama a un técnico.
Depende de dónde se localice. Si la fuga está en la red de distribución (antes de la llave de acometida del edificio), la reparación corre a cargo de la distribuidora. Si está dentro de tu vivienda (desde la llave de acometida hacia adentro), es responsabilidad del propietario o del inquilino según lo que diga el contrato de alquiler. En muchos casos, el seguro de hogar cubre los daños causados por una fuga de gas, pero conviene revisar las coberturas de tu póliza.
Sí, pero no de forma inmediata. Para que haya riesgo de explosión, el gas natural tiene que acumularse en un espacio cerrado hasta alcanzar una concentración de entre el 5% y el 15% en el aire (lo que se llama rango de inflamabilidad). Por debajo de ese umbral no hay suficiente gas para arder; por encima, no hay suficiente oxígeno. El peligro real está en espacios mal ventilados donde el gas se acumula durante horas sin que nadie lo detecte. Por eso la ventilación es siempre el primer paso del protocolo de actuación.