La mejor temperatura para la calefacción es de 20-21°C durante el día y 15-17°C por la noche, según el IDAE. Cada grado por encima de 21°C incrementa tu consumo de gas un 7%. Eso significa que poner el termostato a 23°C en vez de 21°C te puede costar más de 100 € extra al año. La clave está en combinar una temperatura razonable con un termostato programable, buen aislamiento y la tarifa adecuada. Si quieres saber si tu factura de gas es más alta de lo que debería, llámanos al 91 330 97 03 y la revisamos contigo.
Qué temperatura recomienda el IDAE para la calefacción
El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) es el organismo público de referencia en eficiencia energética en España. Su recomendación es clara: el termostato debe estar entre 19°C y 21°C mientras haya gente en casa, y bajar a 15-17°C durante la noche o cuando la vivienda esté vacía.
¿Por qué esos números y no otros? Porque representan el punto de equilibrio entre confort y gasto. Un estudio de la Universidad Técnica de Dinamarca concluyó que 20°C proporciona una sensación térmica neutra y un alto nivel de confort para la mayoría de personas. Por debajo de 18°C, los expertos consideran que se empieza a pasar frío real, independientemente de la ropa que lleves.
El Ministerio para la Transición Ecológica también respalda estos rangos. Y el dato más importante para tu bolsillo: la OCU calcula que cada grado que bajas el termostato reduce tu factura entre un 7% y un 10%. Es decir, pasar de 22°C a 20°C puede suponer entre un 14% y un 20% menos en tu factura de gas natural.
Temperatura ideal en cada zona de la casa
No todas las habitaciones necesitan la misma temperatura. Adaptar los grados a cada estancia es una de las formas más sencillas de ahorrar entre un 10% y un 20% sin perder confort:
- Salón y zonas de estar: 20-21°C. Es donde más tiempo pasas despierto y donde la recomendación del IDAE aplica directamente. Si tienes buena orientación al sur, el sol puede ayudar a mantener esa temperatura durante las horas centrales del día.
- Dormitorios: 15-17°C. Un ambiente ligeramente fresco favorece un mejor descanso. Con un buen edredón no necesitas más. Si hay niños pequeños o bebés, puede subirse a 18-20°C.
- Cocina: 18°C. Los propios electrodomésticos y la cocción generan calor. Es la habitación que menos calefacción necesita en la mayoría de viviendas.
- Baño: 20-22°C. Aquí sí se agradecen un par de grados más, pero solo durante el uso. Si tienes un radiador toallero, programa que se encienda 15 minutos antes de la ducha, no todo el día.
- Pasillos, trasteros y estancias vacías: apagado o al mínimo. Calentar zonas donde no hay nadie es tirar el dinero. Si tienes válvulas termostáticas en los radiadores, ciérralas o déjalas en la posición más baja.
Cuánto ahorras realmente bajando la temperatura
Un hogar medio con calefacción de gas consume unos 9.000 kWh al año, lo que se traduce en una factura anual de unos 590-600 € según datos de la OCU. El importe exacto depende del precio del kWh de tu tarifa y de tu peaje de acceso de gas natural. El importe exacto depende de tu peaje de acceso de gas natural, que se asigna según tu consumo anual.
Si aplicas la regla del 7% por grado:
- Bajar de 22°C a 21°C: ahorro de un 7% → unos 42 € al año.
- Bajar de 22°C a 20°C: ahorro de un 14% → unos 84 € al año.
- Bajar la temperatura nocturna de 21°C a 16°C: el ahorro puede superar el 20% en los meses de invierno, ya que las horas de sueño representan un tercio del día.
Multiplicado por 20 o 30 años de hipoteca o alquiler, la diferencia entre poner el termostato a 22°C y a 20°C puede superar los 2.000 €. Y eso solo tocando un botón.
Si quieres ir un paso más allá y saber exactamente cuánto consume tu caldera, la fórmula para calcular el consumo de tu caldera de gas natural te permite cruzar datos con tu factura y detectar si estás pagando más de lo esperado.
Por qué un termostato programable cambia la factura
Un termostato programable te permite automatizar los rangos de temperatura según tu rutina diaria. La inversión es mínima (desde 30-50 € los básicos, 100-200 € los inteligentes con WiFi) y el ahorro empieza desde el primer mes.
La idea es sencilla: si sales de casa a las 8h y vuelves a las 18h, no tiene sentido mantener 21°C durante esas 10 horas. Puedes programar que la caldera baje a 16°C cuando te vas y que empiece a subir media hora antes de que llegues. Cuando entres por la puerta, la casa ya estará a temperatura de confort.
Algunos consejos para sacarle el máximo partido:
- Colócalo en la pared interior de la estancia principal, a una altura de 1,5 m, lejos de ventanas, radiadores o corrientes de aire. Si le da el sol directo o está junto a una fuente de calor, medirá una temperatura falsa y la caldera trabajará de forma ineficiente.
- Programa al menos 3 franjas: mañana (actividad en casa), día (casa vacía o actividad reducida) y noche (descanso). Los termostatos inteligentes aprenden tus hábitos y ajustan automáticamente.
- No subas el termostato «para que caliente más rápido». Una caldera de gas no calienta más rápido a 25°C que a 21°C. Lo que cambia es cuánto tiempo estará encendida y cuánto gas gastará de más hasta alcanzar esa temperatura innecesaria.
A qué temperatura poner la caldera para agua caliente y calefacción
No es lo mismo la temperatura del termostato de ambiente (la que notas en casa) que la temperatura a la que trabaja la caldera internamente. Son dos cosas distintas que conviene ajustar por separado.
Para la calefacción, el IDAE recomienda que la caldera de condensación trabaje por debajo de 55°C. Cuanto más baja sea la temperatura de impulsión, más eficiente es la condensación y menos gas consume. En calderas de condensación modernas, trabajar a 45-50°C con radiadores bien dimensionados es perfectamente viable.
Para el agua caliente sanitaria (ACS), la recomendación es de 45-50°C en calderas mixtas (las que hacen calefacción y agua caliente). Si tu caldera tiene un acumulador externo, conviene subir a 55-60°C para evitar la proliferación de legionela en el depósito.
Una caldera antigua o convencional que trabaje a 70-80°C está desperdiciando energía. Si además no pasa el mantenimiento obligatorio de la caldera de gas cada dos años, el rendimiento cae todavía más.
Errores que disparan tu factura de calefacción
Muchos hogares gastan más de lo necesario por hábitos que parecen lógicos pero que van en contra de la eficiencia:
- Ventilar más de 10 minutos. Con 5-10 minutos de ventanas abiertas se renueva el aire sin enfriar la vivienda en exceso. Media hora con las ventanas abiertas en pleno invierno puede bajar la temperatura interior 5-6°C, y la caldera necesitará mucho más gas para recuperarla.
- Tapar los radiadores con muebles o ropa. Un radiador cubierto emite entre un 20% y un 40% menos de calor. Si cuelgas ropa húmeda para secarla, todavía peor: la humedad enfría el aire y la caldera compensa subiendo el consumo.
- Dejar la calefacción encendida al salir «para que no se enfríe». En una vivienda con aislamiento medio, la temperatura baja muy despacio. Es más eficiente bajar a 16°C mientras no estás y programar el encendido 30 minutos antes de volver.
- No purgar los radiadores. El aire acumulado dentro del circuito impide que el agua caliente circule correctamente. El radiador calienta menos, la caldera trabaja más y tú pagas más.
- Tener una tarifa de gas cara sin saberlo. De nada sirve optimizar la temperatura si estás pagando un precio por kWh un 30-50% superior al de la tarifa regulada TUR de gas natural. Merece la pena comparar.
¿Pagas demasiado por calentar tu casa?
Si tu factura de gas es más alta de lo que esperabas, puede que el problema no sea solo la temperatura del termostato. Revisamos tu factura, comprobamos que tu tarifa sea la más competitiva y te decimos si puedes ahorrar en tu factura de gas natural sin cambiar de hábitos.
Preguntas frecuentes sobre la temperatura de calefacción
Mucho. El IDAE recomienda una humedad relativa entre el 40% y el 50% en el hogar. Por debajo del 30%, el aire seco reseca las mucosas y hace que la sensación de frío sea mayor incluso a 21°C. Por encima del 60%, el ambiente se siente pesado y favorece la aparición de moho y ácaros. Un higrómetro (desde 5-10 €) te permite medir la humedad y decidir si necesitas un humidificador o un deshumidificador antes de subir la calefacción.
Sí. Las válvulas termostáticas permiten regular la temperatura de cada radiador de forma independiente, sin necesidad de abrir o cerrar el radiador por completo. Puedes poner el salón a 20°C, el dormitorio a 17°C y cerrar los de habitaciones vacías. Según varios fabricantes, este sistema de zonificación puede reducir el consumo de calefacción entre un 10% y un 20%. Cuestan entre 15 y 40 € por radiador y no requieren obras para instalarlas.
Depende del aislamiento de tu vivienda. Si tu casa tiene buen aislamiento (ventanas de doble acristalamiento, paredes con cámara de aire), es más eficiente apagar o bajar a 15-16°C cuando no hay nadie y programar el encendido media hora antes de llegar. En viviendas muy mal aisladas, mantener una temperatura baja constante (17-18°C) puede evitar que la caldera tenga que hacer un esfuerzo enorme para recuperar la temperatura desde los 12-13°C. En cualquier caso, nunca dejes el termostato a 21°C con la casa vacía durante horas.