Tu factura de gas natural se compone de un término fijo (lo que pagas por tener el servicio), un término variable (lo que consumes en kWh), impuestos y el alquiler del contador. El precio exacto depende de tu tarifa y de tu peaje de acceso. Saber qué significa cada línea te permite comprobar que no te cobran de más, detectar errores y decidir si tu tarifa sigue siendo la mejor opción. Te lo explicamos paso a paso. Si necesitas ayuda, llámanos al 91 330 97 03.
Por qué deberías entender tu factura de gas natural
La factura de gas natural es el único documento que te dice exactamente cuánto consumes, a qué precio y si tu tarifa se está aplicando bien. Sin embargo, la mayoría de los hogares la pagan por domiciliación sin revisarla. Y ese es el problema: si no miras la factura, no puedes detectar errores ni saber si estás en la tarifa correcta.
Dedicar cinco minutos a revisar los conceptos te permite verificar que tu peaje de acceso corresponde a tu consumo real, comprobar que los precios del kWh y del término fijo coinciden con lo contratado, y detectar a tiempo lecturas estimadas que pueden provocar regularizaciones inesperadas.
Datos del contrato y del suministro de gas
Es la primera sección de la factura y funciona como el identificador de tu suministro. Aquí encontrarás tu nombre, DNI, dirección y los datos de la comercializadora que te factura.
Hay dos datos que deberías localizar siempre:
- Código CUPS. Empieza por ES y es único para tu punto de suministro. Lo necesitarás para cualquier gestión: cambio de comercializadora, reclamación o alta nueva. Comprueba que coincide con tu dirección real.
- Peaje de acceso (tarifa de acceso). Aparece como RL.1, RL.2 o RL.3. Depende de tu consumo anual: RL.1 para consumos por debajo de 5.000 kWh/año (pisos sin calefacción de gas), RL.2 para consumos entre 5.000 y 50.000 kWh/año (la mayoría de hogares con caldera) y RL.3 para consumos superiores. Un peaje incorrecto significa que pagas un término fijo más alto del que te corresponde.
Cómo se calcula cada línea de tu factura de gas
Aunque el diseño varía entre comercializadoras, todas las facturas desglosan los mismos conceptos. Vamos uno por uno.
Término fijo
Es lo que pagas cada mes por tener el suministro disponible, consumas o no. Se expresa en €/mes (o €/día × días del periodo). Su importe depende del peaje de acceso asignado a tu suministro: a mayor peaje, mayor término fijo. La diferencia entre el peaje más bajo (RL.1) y el intermedio (RL.2) supera los 50 €/año, así que merece la pena verificar que el tuyo es el correcto.
En la tarifa regulada, estos importes los fija el Gobierno y son iguales en todas las comercializadoras de referencia. En el mercado libre, cada compañía aplica su propio término fijo, que puede ser sensiblemente más alto.
Término variable (consumo)
Es lo que pagas por el gas que realmente usas. Se calcula multiplicando los kWh consumidos en el periodo por el precio del kWh de tu tarifa. Este precio es la pieza más importante de tu factura porque es donde más diferencia hay entre tarifas.
En el mercado libre, el precio del kWh de gas natural varía mucho entre comercializadoras. La OCU estima que algunos hogares pagan entre un 30% y un 50% más de lo necesario simplemente por no haber comparado su tarifa con la regulada. Comprobar este dato en tu factura y contrastarlo con el precio de referencia del mercado es el paso que más ahorro puede generar.
Impuestos
Dos impuestos se aplican sobre tu consumo de gas:
- Impuesto Especial sobre Hidrocarburos: 0,00234 €/kWh. Se aplica a cada kWh consumido y aparece como línea separada en la factura.
- IVA (21%): se calcula sobre la suma de todos los conceptos anteriores (término fijo + término variable + impuesto de hidrocarburos + alquiler del contador). Desde abril de 2024, el IVA del gas natural ha vuelto al tipo general del 21%.
Alquiler del contador
Si el contador no es de tu propiedad (lo habitual), la distribuidora cobra una cuota mensual que aparece en tu factura. Suele estar entre 1 y 2,50 €/mes dependiendo del tipo de contador. Es un importe que no puedes negociar ni cambiar de comercializadora.
Ejemplo: cómo leer el desglose de tu factura de gas
Para que los conceptos cobren sentido, así es como se estructura el desglose de una factura real (periodo de 30 días):
- Término fijo: X €/mes × 1 mes = importe fijo del periodo.
- Término variable: kWh consumidos × precio del kWh de tu tarifa = importe por consumo.
- Impuesto de hidrocarburos: kWh consumidos × 0,00234 €/kWh = impuesto estatal.
- Alquiler del contador: cuota fija mensual (entre 1 y 2,50 €).
- Subtotal: suma de todo lo anterior.
- IVA (21%): se aplica sobre el subtotal.
- Total factura: subtotal + IVA.
Lo que deberías comprobar: que el precio del kWh y el término fijo coinciden con tu contrato, que los kWh facturados cuadran con tu consumo real y que el peaje (RL.1, RL.2, RL.3) es el que te corresponde por tu nivel de consumo anual.
Si la factura te sale más alta de lo esperado, el problema puede estar en un precio del kWh caro (mercado libre frente a regulado), en un peaje incorrecto o en un consumo excesivo de la caldera. Para poner números concretos a lo que gasta tu equipo, calcular el consumo real de tu caldera de gas natural es un buen punto de partida.
¿Tu factura de gas tiene conceptos que no cuadran?
Si al revisar tu factura ves algo que no encaja —un peaje que no te corresponde, un precio del kWh más alto de lo esperado o un consumo que no reconoces— llámanos y lo miramos contigo.
Lecturas del contador: cómo se mide tu consumo de gas
El contador de gas registra el consumo en metros cúbicos (m³), pero tu factura expresa el consumo en kilovatios hora (kWh). La conversión se hace mediante el factor de conversión o PCS (Poder Calorífico Superior), un valor que la distribuidora calcula según la zona y que suele estar entre 10,5 y 11,5 kWh/m³.
En tu factura verás las lecturas anterior y actual del contador, la diferencia en m³, el factor de conversión aplicado y el consumo resultante en kWh. Es este último dato el que se multiplica por el precio del kWh para calcular el término variable.
Hay un punto que conviene vigilar: el tipo de lectura. Si pone «real», los datos proceden directamente del contador. Si pone «estimada», la comercializadora ha calculado un consumo aproximado basándose en tu histórico. Las lecturas estimadas se ajustan con la siguiente lectura real, y el resultado puede ser una cuota de regularización con sorpresas tanto al alza como a la baja.
Mi consejo: si tu factura lleva dos o más periodos consecutivos con lectura estimada, facilita la lectura real del contador de gas a tu comercializadora. Así evitas acumulaciones y facturas de regularización abultadas. Y si con lectura real el consumo sigue sin cuadrarte y no has cambiado de hábitos, conviene descartar un problema en la instalación: saber detectar una fuga de gas natural a tiempo evita sobrecostes y riesgos de seguridad.
Errores y sobrecostes frecuentes en la factura de gas natural
La factura puede estar correctamente calculada y aun así estar pagando más de lo necesario. Estos son los problemas más habituales:
- Peaje de acceso mal asignado. Si consumes menos de 5.000 kWh al año y tienes un peaje RL.2 en lugar de RL.1, estás pagando unos 50 € de más al año solo en el término fijo. Comprueba en tu factura qué peaje tienes asignado y contrástalo con tu consumo anual real.
- Consumo disparado sin explicación. Si los kWh facturados se han multiplicado y no has cambiado de hábitos, puede haber un problema en la instalación o un error de lectura. Compara los kWh de las últimas facturas para detectar anomalías.
- Caldera trabajando más de lo necesario. La calefacción representa el 60-70% del consumo de gas de un hogar. Cada grado de más en el termostato supone un 7% más en la factura. El IDAE recomienda 20-21°C durante el día y 15-17°C por la noche.
- Tarifa de mercado libre cara. Muchos hogares están en el mercado libre sin saberlo, pagando un precio del kWh muy superior al de la tarifa regulada. Compara el precio del kWh de tu factura con el de referencia del mercado regulado.
Cómo pagar menos en tu factura de gas natural
Entender la factura es el primer paso. El segundo es actuar. Las medidas con mayor impacto combinan hábitos de consumo con la elección de la tarifa correcta:
Por el lado del consumo, las acciones más rentables son ajustar la temperatura de la calefacción a 20-21°C, programar horarios de encendido y apagado, purgar los radiadores al inicio de cada temporada y mantener la caldera con su mantenimiento periódico del gas al día (cada 2 años para la caldera, cada 5 para la instalación).
Por el lado de la tarifa, comprobar que tu peaje es el correcto y que el precio del kWh que pagas es competitivo puede suponer un ahorro inmediato. La combinación de hábitos y tarifa adecuada puede reducir la factura entre un 30% y un 50% en hogares que nunca han revisado su contrato. Todos los trucos concretos los tienes en las estrategias de ahorro en gas natural.
¿No tienes claro si tu factura de gas es correcta?
Revisamos tu factura línea por línea, comprobamos que tu peaje y tu tarifa sean los adecuados y te decimos si puedes estar pagando menos. Sin compromiso y sin coste.
Preguntas frecuentes sobre la factura de gas natural
Lo mejor es que facilites la lectura real de tu contador a tu compañía distribuidora o comercializadora. En la siguiente factura deberían realizar una regularización con esa lectura para ajustar el cobro.
Si tienes una tarifa con precios fijos anuales, deberían mantenerse durante ese periodo. Si tu tarifa es variable, por ejemplo, indexada al mercado, el precio del kWh cambiará con cada factura o según las condiciones de tu contrato. El término fijo puede variar si cambia tu tarifa de acceso debido a cambios en tu consumo anual.
El contador mide el volumen de gas en metros cúbicos (m³), pero pagas por la energía que ese gas puede producir, que se mide en kilovatios hora (kWh). Se usa un factor de conversión, llamado PCS, porque la calidad o poder calorífico del gas puede variar ligeramente.